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Dr. Carlos Cabrera
Celular (999) 292-8436
carlos@hivyucatan.org



A Quién Ayudamos

En los Estados Unidos tenemos la fortuna de que hemos tenido muchos avances en la lucha contra el SIDA, aunque tofavía hay mucho por hacer. En la región de Yucatán, México, tambien hay bastante que hacer en el campo de la educación y la prevención. De acuerdo con nuestros testimonios, esta enfermedad aún es mortal y destruye familias de una manera dramatica. La gente que contrae VIH muchas veces es despedida de su trabajo, a menudo es abandonada por su propia familia o es corrida de su casa y tienen un futuro muy malo terminando en la pobreza y muerte. Aún la gente de alto nivel social y prominencia sufre los mismos problemas. La mayoría de los bebés nacidos con VIH mueren si no son tratados a tiempo y de manera adecuada.

En los pueblos mayas de Yucatán casi nadie habla de la enfermedad, mucho menos acerca de cómo prevenirla. El único hospital de beneficencia local sirve al estado entero y en particular a la población que no es derechohabiente del IMSS, ISSSTE o alguna otra entidad de seguridad social. La sala de urgencias a menudo esta llena y si las camas y espacios disponibles estan saturados, es posible que el siguiente paciente con VIH no puede ser atendido y quizás muera.

Esta situación fue observada por el Dr. Gordon Crofoot durante su visita a Mérida y sus alrededores a principios del 2006. El Dr. Gordon Crofoot es un experto en VIH y radica en Houston. El fue llamado por su amigo John Truax, quien reside en Mérida, al descubrir este el terrible impacto del SIDA en Yucatan. Gordon no solo estuvo impactado por esta amenaza a la salud pública sino que también por la necesidad de prevenir inmediatamente lo que ya es una crisis muy seria

Ellos visitaron un albergue para pacientes con SIDA en un poblado afuera de Mérida. Observaron a muchos niños infectados viviendo con sus padres, también había familias enteras infectadas con el VIH. En algunos casos, padres jóvenes habían sobrevivido lo suficiente para ver la muerte de sus esposas e hijos, y ellos mismos con un pronóstico muy pobre. Los medicamentos disponibles no son siempre los más nuevos y efectivos, como son los que se encuentran muy comúnmente en los Estados Unidos y que tienen pocos efectos nocivos y que aumentan la calidad de vida. Los medicamentos de última generacion no son tan facil de obtener en la región de Yucatán, y aunque se han hecho bastantes avances en la materia, las farmacias de los hospitales del gobierno sufren de desabasto, lo cual puede traducirse en que los pacientes desarrollen resistencias del virus.

Las condiciones de calidad de vida que ellos observaron en el albergue fueron terribles, caños abiertos y agua tóxica, y ningún apoyo financiero para comprar alimentos y mucho menos para proveer un albergue apropiado o recursos médicos.

Los residentes del albergue son de todos los sustratos socioeconómicos, desde personas anteriormente

prominentes o de clase acomodada, hasta personas pobres provenientes de familias jóvenes mayas o lo que queda de ellas. Algunas madres viven en el albergue para cuidar a sus hijos muy graves ya que nadie los quiere debido al estigma del SIDA. Y estos hijos son los afortunados.

La ignorancia local acerca de lo que significa el estar infectado con VIH crea mucho miedo. Entre los mayas, la ignorancia sobre la enfermedad significa infección y ultimadamente muerte.

Junto con John Truax y algunos americanos que residen en la hermosa ciudad de Mérida, Gordon llegó a la conclusión de que todos deberían estar comprometidos. Ellos recaudaron fondos para mejorar las condiciones del albergue, como la reparación del caño y la fuente de agua potable.

También recaudaron dinero para garantizar alimentos para el albergue por dos años.

Todo esto llevó a la formación de Brazos Abiertos, Inc., para crear un cambio en la transmisión del VIH en Yucatán a través de la educación, pruebas gratis y anónimas para detectar el VIH, y acceso al tratamiento médico de calidad, que en un futuro se traducirá en la forma de una clínica de atención gratuita, la primera clínica en Yucatán no perteneciente al gobierno y sin fines lucros.